Como olvidar aquellos “te quiero”, aquellos “siempre juntos”, aquellos “eres la única en mi vida”, como olvidarlos, cuando aquellas palabras, aquellos momentos, aquellas sonrisas, aquellas caricias, aquellas canciones, aquellas amistades, todo aquello ahora me mata, me clava, me hace gritar, llorar, deprimir, agitarme, perderme entre las lágrimas derramadas ahora por ti, por recordar esos momentos juntos, por los momentos de tristeza por tener que borrar esas fotos en las que salimos felices pero quedarán para siempre en mi memoria, por las canciones que escuchaba pensando en ti y tendré que eliminarte de su significado, como si nunca hubieras existido.
Cómo podré olvidarlo, si todo eras tú, si cuando me preguntaban cual era mi motivo para sonreir es ahora el motivo por el que derramo lágrimas en el colchón mientras leo nuestras conversaciones, cuando te llamaba “amor”, “cariño”, “cielo”, cuando cobraban sentido aquellos motes cariñosos que son ahora son palabras, palabras sin ningún significado pero que tienen la capacidad de hacerme explotar y crear en mí una tormenta de sentimientos.
Cómo podré superarlo, si te veo todos los días, si esas mismas frases por las que me sacabas una sonrisa, por esas confidencias que teníamos, por esas conversaciones a escondidas de los demás, si todo eso veo que ya lo haces con otra, si esa mirada de felicidad va por ella y no por mi, si ya nunca podré saborear tus labios, si ya no podré volver a experimentar esa sensación de estar mal y abrazarnos y darnos un beso porque hayas decidido olvidarme tan rápido y hacerlo con otra, de sentarnos en un banco y acostarme en tu barriga mientras te miraba con cara de enamorada y me reía de tus morisquetas, tus gracias, tus chistes a pesar que no tenían gracia.
Cómo podré vivir al saber que te tengo tan cerca pero a la vez tan lejos, a que nada volverá a ser lo mismo, a decirme todos que volverías pero cada vez pierdo la esperanza, que aunque crea estar superandolo me estoy hundiendo cada vez más y más, a que, a pesar de tener unos amigos que me están ayudando no me pueden dar lo que más necesito, que es a ti, a todos esos recuerdos vividos, a esas fotos y vídeos, a esas palabras, a ese “te amo” que pensaba que estaba repleto de sentimientos y ahora compruebo que carecía de verdad.
Cómo, dime cómo, si quiero aprender a vivir sin ti, si ahora no encuentro la manera, si cuando en un futuro, aunque te haya superado, te vea diciéndole a ella todo lo que a mi me decías siendo la única y que tenga que irme corriendo para que no me veas llorar.
Solamente como, cómo podré aprender a olvidar esas dos palabras que se dicen rápido pero siempre cargaré con la culpa de no vivirlas al máximo, cómo olvidar para siempre aquel “te amo”.
Pero llegó una persona, una persona que no escuchaba con los oídos sino con el corazón, y le llegó esta carta días mas tarde.
Hola cielo, no soy quien ojalá tu quisieras que fuera, no soy esa persona que te llamó "cielo" sin ningún sentimiento en la palabra, soy aquella persona que te ha visto reír y llorar, salir adelante en muchos momentos difíciles de estos dos años de vida en los que te conozco, en los que de verdad se te ha derrumbado por completo el cielo, cuando sufrimos ambos aquella pérdida.
Si te escribo esta carta es para decirte que puedes salir adelante, que eres una persona valiente y que has pasado por bastantes momentos malos como decía arriba. Se que ahora te parece que no hay forma de olvidarle, de olvidar aquellos "te amo". Créeme cuando digo que me duele verte así, porque lo he vivido, lo he sentido, se lo que se pasa cuando alguien te inunda la cabeza de ese sentimiento llamado "amor" que nadie es capaz de definir, porque cada uno tiene su punto de vista, porque, al fin y al cabo, entender un sentimiento es como entender la poesía, tu tienes tu metáfora y yo tengo la mía.
Vengo a darte ánimos, a decirte que no te rindas, que vales muchísimo aunque ahora pienses por su culpa que no, que no vales nada, porque eres la única que a pesar de grandes peleas hemos vuelto a nuestra amistad, además que he vuelto a sentir la tranquilidad de confiar en alguien, aunque no lo demuestre con un abrazo, porque como me gusta decir, un abrazo dura un momento, unas palabras una vida.
Me acuerdo de aquel día en que sólo éramos las lágrimas, tu y yo, agarrándote de la mano, entrelazando tus dedos con los míos, soltando todo lo que en aquel entonces tenías, y que ahora es más, y espero poder, tarde o temprano darte un abrazo y que sueltes de verdad todo, poder darte, aunque lo recibas de un amigo, ese abrazo que a todos nos hace falta de vez en cuando que dura minutos y que las palabras no son necesarias.
Solo decirte que, si algún día te llega esta carta, que sepas que podrás contar conmigo para lo que sea, que aquella promesa que decía "estaré contigo en lo bueno y en lo malo para todo" aquella nochevieja en la madrugada por teléfono nunca va a caducar, a pesar de la distancia o las discusiones, porque has sido capaz en estos meses de darme una cosa que no recibía desde hace tiempo, y eso solo lo saben dos personas, tu y yo.
Te quiere, tu cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario